¿Está segura mi vivienda de los ocupas durante el confinamiento en España?

Sin duda, una de las preocupaciones de los propietarios de segundas viviendas y las destinadas al alquiler vacacional ha sido la imposibilidad de controlar una ocupación ilegal que, con el confinamiento, ha aumentado considerablemente en diferentes puntos de España, sobre todo en las grandes ciudades.

Se trata de un aumento oficial del 10%, frente a la bajada de robos en vivienda habitual que ha registrado la Policía y las empresas de alarmas.  La razón es muy sencilla: es muy fácil descubrir, echando un vistazo a las páginas web de alquiler vacacional, dónde se encuentran las viviendas deshabitadas, sobre todo ahora que sabemos que en muchas comunidades existe una imposibilidad real de acceso a dichos domicilios. 

No es un caso aislado:  solo en AIRBNB, líder del sector de turismo vacacional, podemos encontrar más de 190.000 viviendas cuyo fin es el alquiler exclusivo en cortos periodos, fines de semana y escapadas, las cuales están ahora vacías dadas las circunstancias de confinamiento que aún persiste por la crisis del COVID-19. Esto se traduce en más de 430.000 plazas disponibles sin ocupar en toda España, lo que supera con creces el número de plazas hoteleras de nuestro país, según los informes de ExcelTur.

Con este escenario, cada día se hace más necesaria una mayor protección y control de las viviendas para anticiparse así al problema de la ocupación. Por ello, es importante dotarlas de mecanismos de seguridad y detección anticipada, conectados a centrales receptoras de alarma que den aviso al servicio acuda y a las fuerzas de seguridad para que puedan, en caso de violencia u ocupación, prestar asistencia lo antes posible. De este modo se evitan situaciones de peligro con este tipo de inquilinos tanto en viviendas individuales como, muy frecuentemente pasa, en comunidades de vecinos.

Los dispositivos de detección, tales como los sensores de movimiento, vibración, temperatura, humo, inundación y un largo etcétera, detectan y alertan de cualquier tipo de intrusión o incidencia producida en el hogar, lo que permite a los servicios de emergencia acudir ante la mínima sospecha de ocupación ilegal. Esto hace que, sin duda, las viviendas con alarma integrada sean la última opción para ser ocupadas por las bandas organizadas.

De la misma forma, con el confinamiento, zonas de alta ocupación laboral han quedado desiertas y numerosos comercios y locales han cerrado manteniendo materiales de alto valor en su interior, muchos de ellos sin la seguridad mínima que garantiza la protección.

Las empresas de seguridad, como Sector Alarm, con Central Receptora de Alarmas propia, servicio de acuda y aviso a Policía y Emergencias, son una buena para prevenir y actuar de inmediato ante este de situaciones de ocupación o de intrusión.